Plataforma Pirata en el Golfo 

12.09.2017

En 2016, Pemex pagó más de 567 millones de pesos (unos 2 mdp por día) a una empresa basada en Dubái por la renta de un hotel flotante que al poco tiempo terminó infestado de ratas y cucarachas y donde sobrevivieron, como náufragos, técnicos e ingenieros mexicanos que no recibieron salario y virtualmente estuvieron secuestrados en mar abierto por contratistas del gobierno mexicano. Directivos de la paraestatal, en su momento presidida por Emilio Lozoya, y el actual director, José Antonio González Anaya, junto con autoridades portuarias les permitieron, además, operar sin permisos oficiales. El caso ya arribó ante la Organización Marítima Internacional y esta semana comienza a desahogarse en Londres, Inglaterra. 

EN LAS AGUAS del Golfo de México, al oeste de Tabasco, yace una plataforma autoelevable, tipo jackup, acondicionada como hotel flotante. Se trata de una estructura propiedad de la empresa Delta Al Muhitat Shipping, LLC., que tiene su sede en el majestuoso oasis llamado Sharjah, capital del emirato árabe, en la zona metropolitana de Dubái.

Pero los lujos de la tercera ciudad más grande de los Emiratos Árabes Unidos contrastan con las condiciones del flotel, dotado de dormitorios con literas apiñadas para alojar unos 250 trabajadores de día y de noche, por el que Pemex pagó más de 2 millones de pesos cada día, lo equivalente a unos 8,400 pesos por cada individuo.

El casco de la plataforma está oxidado, desvencijándose. Yace infestado de cucarachas, roedores y moscas. Hay basura acumulada y cochambre. La falta de mantenimiento ha estropeado los equipos. Esto lo describen los propios trabajadores.

Al ritmo de la furia de los huracanes que por estos días golpean la Sonda de Campeche, en lo alto de su puente de mando serpentea la bandera de Vanuatu: dos franjas horizontales de color rojo y verde y un triángulo isósceles negro del lado izquierdo, separados con una línea amarilla y el colmillo de un jabalí junto con dos hojas de namele, una especie de helecho local.

La Strategic Excellence está registrada en esa isla del sur del Océano Pacífico que, según la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) es un paraíso fiscal, pero que a criterio de la ITF (International Transport Workers Federation,), es un pabellón "de conveniencia". Se ubica a 1,750 kilómetros de Australia, el país más cercano, y a 10,733 kilómetros de México. Es decir, la plataforma yace a 6,669 millas náuticas de la que oficialmente es su casa.

Se trajo a México en 2015. Su contratación para la Sonda de Campeche fue una de las últimas que hizo la administración de Emilio Lozoya Austin, en una serie de triangulaciones que involucra a diversas empresas: su propietaria, Delta Al Muhitat Shipping, LLC, que la fletó a Tera Harta Maritime Ltd (THML), y esta a su vez la subfletó a Unión International Energy FZE, que en conjunto con la mexicana Proyectos y Cimentaciones Industriales, S. A. de C. V., la rentaron a Pemex.

Entre ese grupo de empresas hay ciertas peculiaridades, por ejemplo, que la Union International Energy, compañía árabe también, es representada en México por Alberto Ríos Treviño, quien a su vez es cónyuge de Rosario Brindis Álvarez, exlegisladora del Partido Verde Ecologista, exconsejera nacional del PRI, quien se desempeña como funcionaria de Pemex encargada del área de enlace Legislativo, con nivel 45. A los dos recientemente se les señaló en el Congreso de la Unión por verse implicados en un supuesto conflicto de intereses en la contratación de plataformas.

El contrato de "servicios de alimentación y hotelería con el apoyo de una unidad habitacional flotante" lo adjudicó Pemex a nombre de Delta Al Muhitat Shipping de México, S. de R. L. de C. V.

La plataforma de 52.67 metros de eslora y 53.34 metros de manga fue contratada por directivos de Pemex por adjudicación directa, mediante el contrato 648225826, formalizado el 22 de diciembre de 2015. Esto pese a que el monto por 567 millones 438,750.10 pesos, obligaba a realizar una licitación pública, de acuerdo con las leyes vigentes.

Pero, además, la plataforma presentaba graves anomalías. En una revisión que hicieron supervisores de Pemex -asentada en documentos internos cuya copia obra en poder de este semanario- se detectaron numerosas deficiencias. Aun así, fue contratada.

PERMISOS A MODO

Por causas atribuibles a la contratista, esta plataforma no entró en servicio el 30 de diciembre de 2015, como mandataba el contrato, sino hasta el 29 de marzo de 2016, tres meses después de la fecha obligada.

Pese a la enorme cantidad de recursos públicos involucrados, ni siquiera le requirieron que se abanderara en México, sino que le permitieron que operara con un permiso especial de navegación, de los que desde hace por los menos tres sexenios la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) otorga a compañías navieras y armadores para que metan sus equipos a trabajar en la industria petrolera mexicana con banderas de conveniencia, sin pagar impuestos al país ni tampoco cumplir las normas y leyes locales, lo que ha hecho de la industria offshore (costa afuera) un paraíso tanto fiscal como laboral para los contratistas.

Ante el riesgo que implica el que la plataforma se mantenga conectada al activo de producción de Pemex, la Semar implementó un operativo de vigilancia. 

La Strategic Excellence operaba con un permiso especial de navegación autorizado por Saturnino Hermida Mayoral, director general adjunto de Desarrollo de la Industria Marítima de la SCT, con vigencia del 16 de julio al 16 de octubre de 2016.

En la Sonda de Campeche se conectó junto al Centro de Proceso Enlace Litoral, propiedad de Pemex, en la misma zona en la que hace una década colisionó la plataforma Usumacinta, que cobró la vida de 22 trabajadores. La tragedia ocurrió debido a las averías y falta de mantenimiento de los equipos de salvamento.

En una inspección de seguridad hecha a la Strategic Excellence el 5 y 6 de julio de 2016, se determinó que "los resultados obtenidos no fueron satisfactorios". La plataforma presentó serias deficiencias en infraestructura y seguridad, algo inconcebible cuando Pemex pagó más de 567 millones de pesos; es decir, 2 millones 117,308.76 pesos cada 24 horas durante nueve meses. Si se aplicara la ley, el contenido del informe es suficiente para suspender el contrato.

Al cabo de esa revisión, los inspectores indicaron a los operadores de la plataforma que las anomalías debían repararse inmediatamente. No obstante, para diciembre, en que concluía el periodo de contratación, las deficiencias continuaban. Nunca se atendieron.

Las fallas no eran solamente en infraestructura. La mayoría de sus permisos y certificaciones estaban vencidos. Por ejemplo, su certificación de clase, el documento básico de un artefacto marítimo, venció el 25 de julio de 2016. Significa que durante seis meses trabajó contratado por Pemex sin esa certificación, indispensable para tener seguros.

Según las leyes y normas nacionales e internacionales marítimas, cuando concluyó el periodo del permiso especial de navegación otorgado por la SCT, y dado que no hay evidencia de renovación, debió desconectarse del área de plataformas de Pemex y removida no solo de la Sonda de Campeche, sino de aguas territoriales mexicanas.

No obstante, los directivos de Pemex le permitieron que prestara servicios a la petrolera por lo menos dos meses sin tener ya permiso vigente, ya que este, como se menciona, venció en octubre de 2016. Para diciembre, en que oficialmente concluía su contratación con Pemex, tanto los directivos de Pemex como Capitanía de Puerto debían haberse asegurado de que la Strategic Excellence se sacara de la zona, pero la plataforma allí continúa.

En el acta de entrega recepción de cierre de contrato suscrita el 22 de diciembre de 2016, el representante de Pemex, Alejandro Valle, inscribió la instrucción: "Reiterando al proveedor a realizar la movilización inmediata de la Unidad Habitacional Flotante fuera del área de inclusión de plataformas petroleras en la Sonda de Campeche, con la finalidad de liberar la posición que actualmente ocupa al costado norte de la plataforma HA-LT-01, del Centro de Proceso Enlace Litoral y no generar obstrucciones o riesgos no necesarios".

El acta fue aceptada por César Aguilar Almeida, como representante de los contratistas. Sin embargo, ni se desconectó ni se sacó la plataforma y, desde entonces, hace ya nueve meses, se permite que se mantenga fuera de contrato.

Fuentes internas de Pemex explicaron que en el interior de la petrolera se negociaba una renovación del contrato, pero fue interrumpida cuando en el Congreso algunos legisladores denunciaron el supuesto tráfico de influencias que involucraba a María del Rosario Brindis, la funcionaria de Pemex, y a su cónyuge, Alberto Ríos Treviño.

Ello ató de manos a funcionarios de la paraestatal. No pudieron realizar la renovación inmediata del contrato, tal y como se pretendía. Pero no quitaron el dedo del renglón. En la Sonda de Campeche se permitió que los contratistas mantuvieran su plataforma conectada al complejo petrolero, donde aún continúa, en detrimento de la norma de seguridad, lo que pone en riesgo las instalaciones que son estratégicas para la industria petrolera mexicana.

Áreas petroleras marítimas, como la Sonda de Campeche, son consideradas instalaciones de Seguridad Nacional. Por ello no hay manera de que un artefacto marítimo entre o salga de la zona sin la aprobación de los funcionarios de Pemex, la SCT y la Semar. Incluso Pemex tiene un área específica, llamada Control Marino, cuya función principal es la de vigía y coordinación del posicionamiento de barcos o plataformas, lo que en esencia significa que, todo lo que ocurre en la Sonda, Control Marino lo visualiza.

La Capitanía de Puerto tiene a su vez coadyuvancia con la autoridad laboral, y por ley, para que una plataforma o barco trabajen en la zona, la copia del contrato de cada tripulante debe quedar depositado como garantía de que los empleados tienen las condiciones de ley. Nada de eso cumplía la Strategic Excellence. Pero los funcionarios parecían tener los ojos cerrados a sus irregularidades, en tanto que esta prácticamente se convertía en una plataforma pirata.

LOS NÁUFRAGOS DE PEMEX

Felipe de Jesús Arias Quiroz es un ingeniero mecánico naval egresado de la Escuela Náutica de Mazatlán, cuenta siete años laborando en plataformas petroleras. Como muchos trabajadores, ha visto precarizarse las ofertas de trabajo en la Sonda de Campeche, una realidad alejada del discurso oficial del presidente Enrique Peña Nieto y de los eslóganes donde se aseguraba que, a partir de la reforma energética, Pemex sería más eficiente.

Como Newsweek en Español ha documentado con anterioridad, muchas compañías, amparándose en la amplia laxitud de las autoridades, redujeron los salarios (algunos incluso a la mitad) para pagar en abonos, o de plano no pagar con la certeza de que, ante el déficit de empleo en el país, tienen mano de obra asegurada.

En mayo pasado un amigo de Felipe, náutico como él, le reenvió una vacante aparecida en Facebook: "Se solicitan oficiales y operadores para plataforma", se leía en el mensaje acompañado de un número telefónico.

Felipe marcó y le respondió un hombre llamado Juan Carlos Domínguez, quien se identificó como representante de Proyectos y Cimentaciones Industriales, compañía constituida en Coatzacoalcos. A él debía enviar su currículum. La respuesta fue pronta. Felipe fue contratado. Recibió por correo un boleto para trasladarse a Ciudad del Carmen. Se le pidió llegar a un Soriana, "porque la oficina no tiene luz".

Domínguez lo recogió en la tienda departamental para trasladarlo hasta una bodega donde yacía el resto de la tripulación: Jorge Manuel Cárdenas, motorista; Alonso Ramírez, operador de grúa; Luciano Montejo, también motorista; Octaviano Pérez, eléctrico, y Hugo Arturo Chablé, cocinero.

Eran solo seis personas, aunque el certificado de Vanuatu indica que la tripulación mínima para operar la Strategic Excellence debe ser de 14.

No tenían contrato. Aun así, el representante de Proyectos y Cimentaciones Industriales logró subirlos -sin contratiempos en la Capitanía de Puerto- a la lancha Lady Ione de la compañía PM Offshore, y trasladarlos hasta la Strategic Excellence.

Cuando estuvieron a bordo se percataron de las deficientes condiciones de la plataforma. No había herramientas ni refacciones, tampoco equipo de protección personal, y además se les indicó que la reserva de combustible era mínima, así que únicamente trabajarían con el motogenerador de emergencia.

En un artefacto marítimo quedar sin combustible o en black out (apagado) implica un altísimo riesgo. No solo para la plataforma, sino para todo lo que hay a su alrededor, ya que en la oscuridad que prima en altamar es imposible saber que allí hay un artefacto marítimo y cualquier aeronave, plataforma o embarcación podría colisionar. El motogenerador de emergencia se usa únicamente por periodos breves, y como su nombre lo dice: solamente se hace uso en caso de una emergencia.

Sin embargo, en las narices de los directivos de Pemex y de todo el personal adscrito al área de producción en la Sonda de Campeche, la Strategic Excellence flotaba en riesgo latente de black out.

A Felipe de Jesús Arias, autoridad máxima en la plataforma, su contratante le ordenó mantener el motogenerador de emergencia 12 horas al día. Las restantes 12 horas debían estar en apagado total. Pero él dice que no acató esa orden "por el riesgo que conllevaría estar sin equipos para combatir alguna contingencia".

El combustible era solo uno de los males. Pronto los días en la plataforma se tornaron más difíciles por la desesperación de que los trabajadores que ahí laboraban no recibían ni un peso de salario, y tenían a sus familias esperando en casa.

Los tripulantes no tenían tampoco herramientas adecuadas, equipo de protección ni alimentos. Se les indicó que una empleada de Pemex, de la vecina Litoral Tabasco, les pasaría alimentos -y que todo lo pagaría Juan Carlos Domínguez.

.....

En un par de semanas, cuando se cumple el periodo que marcan los protocolos internacionales, y de no tener respuesta de sus propietarios, la Armada buscaría su incautación.

El valor que este artefacto marítimo tiene en libros contables es de 49 millones 600,000 dólares, lo que significa que, por arrendarla tan solo nueve meses, Pemex le pagó casi la mitad de su valor.

Para hablar del caso de esta plataforma, a través del área de prensa se ha solicitado a Pemex una entrevista con el titular de Exploración y Producción, Javier Hinojosa Puebla. Aún no hay respuesta.

Los últimos tripulantes de la Strategic Excellence siguen en busca de demandar laboralmente a sus contratantes para que les paguen los salarios que les adeudan, pero en los tribunales laborales les han dicho que su demanda no podrá avanzar mientras carezcan de un domicilio ante el cual notificar a la empresa.

http://nwnoticias.com/#!/noticias/plataforma-pirata-en-el-golfo