¿Por qué México dio la espalda al mar?

06.01.2021

Se le atribuye a Sir Walter Raleigh la máxima: "Quien manda en el mar, manda en el comercio; quien manda en el comercio dispone de las riquezas del mundo y domina, en consecuencia, al mundo entero".

Desafortunadamente, hay países que, pese a tener una posición privilegiada en el orbe, no han reparado en el valor de dicha sentencia.


Tal es el caso de México, que ha ignorado históricamente, de modo inexcusable, su ubicación estratégica entre dos océanos.


El país azteca carece de una política y de una presencia marítima activa. Por más de dos siglos, salvo raras excepciones, ha desdeñado la importancia de los mares.


Esta es una de las premisas que se explora en el libro La talasopolítica mexicana, coordinado por Mónica Velasco Molina y Leopoldo González Aguayo, publicado en dos tomos por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


Se trata de una obra colectiva, con novedosos aportes, que deja al descubierto el interés de México por sus mares y océanos, en un amplio marco histórico que va desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días.


¿Qué es la talasopolítica?


Por talasopolítica se entiende a "la política sobre los mares". En la perspectiva de Luis Dallanegra, es una rama de la geopolítica enfocada al estudio del mar, "las decisiones que se toman respecto de él, sus recursos, su ámbito como medio de comunicación, (y) como espacio vital".


Velasco Molina y González Aguayo concluyen que en el México actual, "no existe interés oficial y tampoco privado" por los mares y océanos.


Situación contrastante con la época prehispánica y los 300 años de dominio español, en que se desplegó "una intensa relación con los espacios acuáticos y oceánicos".


Auge de ciudades portuarias, pujante intercambio comercial, faros para orientar la navegación, son ejemplos del desarrollo de actividades relacionadas con la mar en el México antiguo. Así lo demuestran también los vestigios hallados en Teotihuacán y Tenochtitlán.


Durante la etapa colonial, la construcción de barcos y astilleros fue estratégica para comunicar a la Nueva España con el Viejo Mundo.


De igual modo, la edificación de fuertes para proteger las posesiones españolas del asedio de franceses, holandeses e ingleses. Lo mismo la disposición de navíos para explorar el Pacífico y conectar con las Filipinas.


¿En qué momento y por qué se pierde esta tradición marítima?


En La talasopolítica mexicana se explica que este ha sido el resultado de varias circunstancias, como la falta de conciencia sobre la significación del espacio marítimo entre los naturales de la Nueva España; las Reformas Borbónicas; la destrucción de la infraestructura en el contexto del movimiento de Independencia; y por la inestabilidad política y económica en el siglo XIX.


Fue patente que los independentistas, liberales o conservadores, encargados de diseñar un nuevo país, carecieron de sensibilidad marina.


Los casos de Maximiliano de Habsburgo y Porfirio Díaz fueron excepciones a la regla"
En efecto, durante la época del segundo imperio, se delineó un proyecto que pretendía sentar las bases de una industria marítima robusta gracias a la visión de Maximiliano I, el único gobernante marino que ha tenido México.


Parte de los planes se retomaron en el porfiriato, al contemplarse la habilitación de puertos de altura y cabotaje, la compra de buques de guerra y guardacostas, a fin de fortalecer la seguridad de los litorales y la formación de marinos.


Sin embargo, con el fin de la dictadura y el inicio de la Revolución de 1910, no hubo continuidad en los esfuerzos.


Y en el periodo posrevolucionario, apenas destacaron tenues destellos en los sexenios de Ruiz Cortines (por ejemplo, con la iniciativa de "marcha al mar") y López Mateos.


Es un hecho que "la dirigencia del México independiente perdió su conciencia marítima", suscriben los académicos.


Ahora mismo, y como consecuencia de esa herencia, no hay programas específicos para el desarrollo de una marina mercante y de guerra, desde un punto de vista geopolítico y estratégico.


En mitad de una crisis sanitaria, económica y de seguridad, se carece de financiación, infraestructura portuaria y flota propia. Lo que impide la formación de recursos humanos y detonar cadenas productivas en beneficio del país.


Los autores de La talasopolítica mexicana esperan abrir un extenso debate sobre la problemática de los mares, con el propósito de elaborar una política de gran calado.



Fuente: Comunidad Portuaria

https://www.cportuaria.com.mx/noticias/detalle/5ff3fe453206112e969797a8