El silencioso descanso de los barcos hundidos de México

23.01.2019

Las aguas al sur de la península de Baja California, en México, presentan un gigantesco museo de barcos hundidos. No es que haya un edificio con restos de embarcaciones, pero la cantidad de hundimientos y la claridad del océano potencian un reclamo turístico que crece entre los turistas.

Por ejemplo, en la isla Magdalena, sobre el Pacífico, descansa la estructura alargada de un submarino de Estados Unidos que fascina a los viajeros que se sumergen con máscaras y tubos de oxígeno.


En los municipios turísticos de Los Cabos en San José y en Cabo San Lucas hay restos de varias embarcaciones, mientras que en las cercanías de la isla de Espíritu Santo, en el Mar de Cortés, yacen el Fao Ming y el Lapas 03, barcos hundidos en 1999.


Algunos de las grandes barcos hundidos más populares son el Salvatierra, cerca de La Paz, o el carguero Lundemberg, que fue descubierto después del huracán Odile en 2014 cerca del popular arco de Cabo San Lucas.


Además de la majestuosidad de una embarcación que yace en el lecho marino, estas estructuras se convierten en verdaderos arrecifes artificiales llenos de vida, pues la biodiversidad los adopta como hogar y se desarrolla rápidamente: peces, tortugas y hasta tiburones usan los esqueletos de metal como su hogar.


En el 90% de las inmersiones es posible bucear entre tortugas marinas
Esta mezcla de arqueología de naufragios y biodiversidad submarina atrae a turistas de todo el mundo, sobre todo de EEUU, Canadá y Europa.


Pero tampoco hace falta tener el certificado de buceo para descubrir barcos hundidos: en la bahía de La Paz, capital estatal y una de las poblaciones con más habitantes de esta turística región, también se pueden visitar este tipo de arrecifes artificiales en la modalidad buceo libre.


Dado que hay barcos están hundidos a baja profundidad, "se pueden visitar en apnea o a pulmón", detalla Jorge Bengoa, prestador de servicios para buceo, a Efetur.


Con el patrimonio submarino de La Paz se pudo quitar presión turística a la isla de Espíritu Santo, un área natural protegida que había padecido un excesivo número de visitas en los últimos años.


En los descensos bajo las olas sorprende la adaptación que tuvieron las tortugas marinas, que han adoptado estos esqueletos de barcos con total naturalidad. Aproximadamente en el 90 % de las visitas submarinas se aprecian estos reptiles nadando por sus alrededores.


Peces de colores, estrellas de mar y hasta tiburones convirtieron a los barcos hundidos en sus nuevos hogares
Así, se puede nadar entre especímenes de tortuga verde o prieta, así como peces como la ballesta o pejepuercos, el cochito o el pez loro.


También son un espectáculo los enormes bancos de peces como las sardinas que recorren los vestigios de estos barcos y las estrellas de mar, pegadas en toda la estructura.


El armazón, recubierto de vegetación marina, adquiere una enigmática apariencia que los buzos recorren por dentro y por fuera con total seguridad en estas aguas habitualmente cálidas.


"Uno adentrarse y nadar entre los corredores y pasillos de un barco", describe el experto en buceo César Alexis Iribe. "Es algo único que se complementa con lo hermoso de su biodiversidad".


Según el lugar y la distancia, la contratación de guías para las inmersiones puede variar entre unos 87 y 130 euros. Y poco a poco se ha posicionado como una de las actividades preferidas por visitantes nacionales y extranjeros.

Fuente : Comunidad Portuaria
https://www.cportuaria.com.mx/noticias/detalle/5c47f2b45d3a6465b1ca5506