Estas cargas podrían hundir a un buque

28.09.2018

En cumplimiento del objetivo de difundir a la comunidad marítima mercante información de interés, la Dirección General de Marina Mercante (DGMM), de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)eligió el tema del "Límite de Humedad admisible a efectos de Transporte" que, si bien aplica especialmente para cargas sólidas a granel de ciertos materiales, es una muestra de cómo la OMI está abocada al estudio, análisis de casos y emisión de las disposiciones y acuerdos que tiendan a incrementar la seguridad del transporte marítimo.

Derivada del Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar de 1974 (Convenio SOLAS), esta disposición contribuye a la reducción de riesgos en la navegación, en el transporte y en el manejo de las cargas, dio a conocer la entidad en una circular.

Asimismo, destacó el enfoque integral de la actividad, donde se otorga especial cuidado a preservar la vida de los marinos y la gente de mar que intervienen durante la operación y maniobra de la carga, no es algo que se tome a la ligera por parte de los que intervienen en el negocio marítimo.

Un gran número de medidas han sido adoptadas por la Organización Marítima Internacional (OMI)para mejorar la seguridad de los buques graneleros y, en los últimos años, la atención se ha dirigido a diversos accidentes en buques ocurridos por la licuefacción de la carga, algunos con implicaciones de pérdida de vidas humanas. La causa de estos siniestros, después de la licuefacción de la carga, es un corrimiento con pérdida de estabilidad y -finalmente la zozobra.

Haciendo una retrospectiva, la DGMM encontró que este problema se ha presentado durante varias décadas y sigue vigente, debido a que en algunos países no se cumplen las disposiciones establecidas en el Convenio SOLAS y otros códigos en vigor, aun cuando existen diversas circulares publicadas por los Clubes de Protección e Indemnización y por la Asociación Internacional de Armadores de Buques Graneleros INTERCARGO (International Association of Dry Cargo Shipowners) que refieren el problema de la licuefacción.

Aún con ello, sigue habiendo siniestros que pueden ser evitables si se cumplen con las normas y se implementan los procedimientos adecuados para poder realizar un embarque y un transporte seguro de la carga.

Para México, mediante la Resolución MSC.269 (85), publicada en el Diario Oficial de la Federación del 6 de diciembre de 2013, se adoptaron enmiendas al Capítulo VI del convenio SOLAS, con objeto de conferir obligatoriedad a las disposiciones del Código marítimo internacional de cargas sólidas a granel (IMSBC).

Las cargas sólidas a granel que corren el riesgo de licuarse son aquellas que contienen partículas -finas y cierta humedad entre ellas. Las más conocidas son los concentrados de minerales, pero también hay otras como el espato flúor, carbón, piritas, -finos de mineral de hierro, mineral de níquel, entre otros. Se sabe que el mineral de níquel, los finos de mineral de hierro y los concentrados de minerales pueden licuarse si su contenido de humedad es superior al límite de humedad admisible a efectos de transporte (LHT).

En el momento del embarque, estas cargas se encuentran en estado sólido, habiendo contacto directo entre las partículas que se mantienen unidas por medio de la fricción y la cohesión, mientras que los espacios libres entre partículas son ocupados por aire y agua.

Durante la navegación, debido a los movimientos del buque y las vibraciones e impactos de las olas sobre el casco, la carga se va asentando y compactando, haciendo que se expulse el aire de esos espacios y, por lo tanto, que se reduzca el espacio libre entre partículas. Si la compactación llega a tal grado de que hay más agua en la carga que espacio libre entre partículas, el agua es sometida a una fuerza de compresión que eleva su presión hasta eliminar las fuerzas que mantienen las partículas unidas.

Si la carga tiene un grado de humedad adecuado, la reducción de la fricción puede ser suficiente como para que la carga se licúe y, por lo tanto, se comporte como un líquido. La licuefacción no se producirá si el contenido de humedad de la carga es lo suficientemente bajo y el espacio libre ocupado por el aire es lo suficientemente alto, tal que, a pesar de la compactación, existe bastante espacio libre entre las partículas para alojar toda la humedad, y por tanto no se ocasiona un aumento de la presión del agua, según la DGMM.

De ahí la importancia de determinar el punto de fluidización por humedad de la carga antes del embarque, es decir, el contenido de humedad al que puede licuarse. La consecuencia directa del proceso de la licuefacción de la carga es que ésta va a comportarse como un fluido viscoso, de modo que toda o parte de la carga almacenada en una o varias bodegas se nivela formando una superficie líquida.

Debido al balance la carga puede correrse hacia un lado del buque, sin que regrese a su posición original, con otro bandazo en sentido contrario; por lo tanto, el buque permanecerá con un determinado ángulo de escora permanente. Esta escora puede ir aumentando progresivamente hasta alcanzar una inclinación peligrosa y una consiguiente pérdida de estabilidad que puede hacer zozobrar el buque, poner en peligro a la tripulación y contaminar el medio marino.


Fuente :  Grupo T21
https://t21.com.mx/maritimo/2018/09/28/estas-cargas-podrian-hundir-buque