Corredor Transístmico, el Canal sin agua de México

17.01.2019

Unir el Golfo de México con el Océano Pacífico siempre fue un sueño de muchos emprendedores mexicanos, y la idea incluso permeó a inversionistas y aventureros mucho antes de que se hablara de un Canal por Panamá o Nicaragua, cuando aún existía la Gran Colombia y Nueva Granada era el ombligo de la región.

La historia de aquella época, no delineada con la precisión requerida en textos que habrían de ser desempolvados en la bibliotecas francesas, colombianas, panameñas, españolas y norteamericanas, incluso nicaragüenses, pareciera que fue cortada en 1903 cuando el istmo centroamericano se separó de Colombia y logró lo que se conoce como la muy cuestionada segunda independencia panameña.

Dicha separación permitió que fuera Estados Unidos el país heredero de las obras iniciadas por Francia y concluyera con éxito en 1914 el primer Canal de Panamá y dejara con los crespos hechos a Nicaragua que aspiraba a construirlo utilizando el lago de Managua, y a México que abriría una zanja costosísima por el istmo de Tehuantepec, aunque esto último siempre fue un sueño en una noche de verano.


Pero no solo de agua vive el hombre, y al igual que La Paz ha descubierto que es posible construir un ferrocarril bioceánico de tres mil 755 kilómetros para unir el puerto brasileño de Santos con el peruano de Ilo, a través de Bolivia, México ha decidido tener también su conexión interoceánica uniendo mediante un complejo de comunicaciones, la principal de ellas por vía férrea, los puertos de Coatzacoalcos, en Veracruz, y Salina Cruz, en Oaxaca, separados en línea recta por más de 230 kilómetros. El denominado Proyecto Interoceánico fue lanzado el pasado 23 de diciembre por el presidente Andrés Manuel López Obrador con la interesantísima variante de que no empleará capital extranjero en su construcción sino financiamiento enteramente mexicano, aunque mixto, es decir, público y privado.


También la utilización de la más moderna infraestructura ferrocarrilera, portuaria, de almacenaje, carretera e informático-comunicacional, lo cual le dará al sureste del país un desarrollo que puede ser impresionante.


Eso será posible gracias a que México tiene el privilegio de poseer una posición geográfica inigualable a nivel mundial, lo cual le permite el acceso estratégico a muchas de las rutas comerciales y de los mercados más importantes de la economía global, una posibilidad que hasta ahora nunca estuvo incluida en los programas perspectivos de la nación aún cuando se tejieran formulaciones no concretadas en cuanto a la explotación económica y comercial del istmo de Tehuantepec.


Pocos aluden al hecho de que la región no estuvo dentro de las prioridades económicas y sociales ni las estrategias de desarrollo y programas de inversión lo que agravó su estancamiento económico, la pobreza de sus pobladores, el desempleo y, en general, muy bajos niveles de bienestar.


El Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec intenta corregir esas desgracias, por lo cual sostiene como columna vertebral y pieza clave de la estrategia lo que denomina el Corredor Multimodal Interoceánico.
El término multimodal es abarcador en tanto se refiere a todos los sectores de la actividad productiva y de servicios que se derivan de las complejas funciones portuarias, de almacenamiento.


Y también de transporte en general, no solamente el ferroviario, las zonas libres de comercio en cada terminal marítima de ambos extremos de la vía férrea, es decir, Coatzacoalcos y Salina Cruz, hacia los puntos de embarque, traslado y acceso a los mercados nacionales e internacionales, y se aprovecha al máximo el gran potencial geoestratégico de la región.

En suma, el Proyecto Interoceánico de López Obrador fortalece la red portuaria que requiere el desarrollo económico de la región, la infraestructura y las redes de conectividad digital con todo el mundo para facilitar su operación e intercomunicación a nivel global.


Igualmente reforzará la infraestructura de abastecimiento de gas, el combustible de mayor competitividad en el mercado energético mundial, con la construcción de un gasoducto que permitirá abastecer a la industria que se establezca en la región.


Además, fortalecerá la infraestructura de abastecimiento de insumos básicos para el desarrollo social y la dinamización de actividades productivas, incluida la distribución de agua potable, energía eléctrica, productos petrolíferos y petroquímicos.


Creará asimismo nuevas urbanizaciones con todos sus servicios incluidos de educación y salud, institutos de investigaciones y desarrollo tecnológico, acciones con las cuales se logrará equilibrar los componentes económico y social del Programa de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec.


El presidente López Obrador asegura que el Programa es el inicio de un viraje profundo en la estrategia de desarrollo económico del país. Y por eso lo considera una tarea urgente pues se circunscribe a la cuarta transformación que ejecuta su gobierno mediante el cual se echan abajo las estructuras neoliberales heredadas.


Se reorienta el modelo de desarrollo, se redimensionan y relocalizan las prioridades de la inversión pública, y se crean las condiciones indispensables para generar el gran impulso que desde hace décadas requiere esa región del país.


Aunque se ha avanzado lo suficiente en la proyección del proyecto, este todavía está en su fase inicial; el mandatario anunció que las primeras acciones se iniciarán en este año y de algunas otras se están desarrollando en estos momentos los estudios que permitirán su conclusión durante los dos primeros años de la administración actual.


El objetivo es que, a partir de 2020, el corredor pueda competir en costos y tiempos frente a otras opciones de transporte interoceánico.


López Obrador dijo que en la ley de presupuesto de 2019 se contemplan inversiones para este proyecto del Istmo de Tehuantepec y se van a autorizar para comenzar cerca de mil millones de pesos (poco más de 50 millones de dólares) para rehabilitar la vía, y otros mil millones para continuar con el proceso de ampliación de la carretera de Salina.


Hay disponible un fideicomiso de alrededor de tres mil millones de pesos (150 millones de dólares) para la ampliación y modernización del puerto de Salina Cruz y de Coatzacoalcos.


'Puedo decirles que ya están considerados más de ocho mil millones de pesos (400 millones de dólares) en 2019 para este proyecto de desarrollo del Istmo de Tehuantepec. Significa que el Corredor Transístmico va', aseguró.


Fuente : Comunidad Portuaria
https://www.cportuaria.com.mx/noticia/19438/mostrar